Mensaje a los convencionistas, Dr Jaime Jaramillo Panesso

Saludo a los convencionistas del CD y al centro delantero Álvaro Uribe Vélez.

Estamos aquí, unos presentes y otros de espíritu para dar nacimiento a un movimiento ciudadano denominado Centro Democrático bajo el pensamiento uribista que nos alumbra. Uribe es el ejemplo de líder democrático, bien diferente del caudillo autocrático de los años 40s.- Uribe es un hombre, es un pueblo y es un guía terrenal.

El CD es la voz de las regiones que son el corazón y el cerebro de la nación y que han tropezado siempre con el dominio de la fronda aristocrática capitalina, que es diferente a la ciudadanía bogotana que también soporta la coyunda de quienes se creen dueños y herederos de la república. De esta casta se aparta nuestro compañero Francisco Santos. El CD muestra esa reivindicación de las regiones con sus otros precandidatos: Oscar Iván Zuluaga, puro extracto de los Andes cafetaleros y Carlos Holmes, hijo de la salsa azucarada de las vertientes caucanas. Ni qué decir de Uribe que por su autenticidad regional fue descalificado por los señoritos finos de las castas samperistas, lopistas y otras cofradías seudoaristocráticas.

El CD es la expresión de las nueva generaciones de empresarios del campo y la ciudad, de los profesionales, técnicos y científicos, de las clases medias y populares de la nación colombiana, que nace bajo la bandera de la patria por encima de los violentos.

Esta convención simboliza el apoyo a los policías y soldados que nos defienden, todavía, de los terroristas y de los apóstatas de la seguridad democrática.

El cemento de la unidad interna del CD es la garantía de poder enfrentar las tareas electorales y organizativas. Sin la unidad y el acatamiento a las mayorías, nos pareceremos a las turbulentas convenciones liberales donde el grito aguardentoso remplaza al respeto y a la inteligencia.

Que los convencionistas cumplan su deber colombiano y patriótico de llegar de nuevo al poder con las banderas de Uribe y la consigna de que al perro no lo capan dos veces.